Hay muchas formas de contaminar. Por ejemplo, el aire. Es, quizás, la forma más conocida de contaminación del medio ambiente. Consiste en la expulsión de gases tóxicos para la atmósfera, como el humo de los cigarrillos, de los coches por la combustión del petróleo, o de las fábricas. Sus efectos son muy claros, solo hay que ver el cielo de las ciudades más pobladas, parece que haya una neblina constante muy molesta. Dado que vivimos en un mundo muy industrializado, que se basa en el trabajo de las industrias para poder producir todo lo que necesitamos, es un tipo de contaminación poco evitable, pero sí reducible.



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